París (Francia) – Yves Rocher, presidente y fundador del Grupo Yves Rocher, falleció el pasado 26 de diciembre, en Paris, a los 79 años de edad. Visionario e innovador, consiguió convertir un pequeño negocio familiar en una multinacional presente en más de 20 países, manteniendo durante cincuenta años sus valores iniciales y su apuesta por un modelo de negocio que buscaba conciliar la rentabilidad económica con la apuesta por el medio ambiente, la ecología y el desarrollo sostenible.

Nacido en abril de 1930 en La Gacilly, un pueblo de la Bretaña francesa, Yves Rocher sintió desde joven la pasión por el mundo vegetal y sus propiedades terapéuticas. En 1958 instaló en el desván familiar un laboratorio para fabricar una pomada a base de ficaria y a continuación ideó un ingenioso sistema de distribución que llegó a ser pionero de la venta por correo de productos de cosmética en Francia.

Sensibilizado con la situación de La Gacilly que sufría la despoblación rural, Yves Rocher asumió un compromiso con su pueblo y en él asentó la base de una empresa que siempre destacó y subrayó sus orígenes en la bretaña francesa. En la Gacilly, Yves Rocher comienza a trabajar con médicos, botánicos e investigadores y pone en marcha un planteamiento empresarial y una filosofía cosmética inédita hasta la fecha: la belleza a través de las plantas, al servicio de las mujeres.

En 1969, la empresa comienza a crecer con la apertura del primer Centro de Belleza, situado en el Boulevard Haussmann de Paris. Yves Rocher es entonces una empresa joven pero ya asume todo el proceso de producción: recolecta, fabrica y distribuye productos de belleza naturales y vegetales.

A partir de ahí, la empresa llega progresivamente a otros países y la marca da paso a un grupo internacional, que, en la actualidad, integra un total de seis marcas de cosmética; Petit Bateau de moda infantil y adultos; y Stanhome dedicada al hogar.

Bris Rocher, nieto del fundador de la compañía y vicepresidente desde 2003, será a partir de ahora el nuevo presidente del Grupo.
   Alicante (España) – Con motivo del 50 aniversario de la internacionalización de la industria zapatera española, Correos y Telégrafos acaba de editar un sello con la sandalia del millón de dólares diseñada por Stuart Weitzman en 2002 y que lució la actriz Laura Elena Harring en la alfombra roja de los Oscar de ese año.

La sandalia está diseñada con 464 diamantes de 64 kilates, engarzados sobre una red de platino, y fue una creación fruto de la colaboración del diseñador con los diamantes de Kwiat y el Gremio del Platino.

Stuart Weitzman fabrica su calzado desde hace 37 años en el área de Elda, Alicante, región con una larga tradición zapatera considerada la capital del calzado español.