
en la forma humana, a la vez que examina las consecuencias de largo
alcance derivadas de nuestra búsqueda general de, y respuesta a, la belleza física.
Nancy Etcoff, Doctora en
Psicología Clínica, quien cursó estudios de ciencias neuro-cognitivas comenta,
"Durante más de diez años he estudiado la percepción de caras humanas y cómo
éstas expresan emoción, cómo nuestros cerebros responden a los rostros, y la manera en
la que nuestras percepciones han sido moldeadas por la evolución. Más recientemente, he
sentido interés por la belleza: por qué encontramos ciertas caras y ciertos tipos de
cuerpos atractivos, si lo son en todo el mundo, y por qué nos preocupa tanto todo lo
relacionado con ella. Esos son, fundamentalmente, los temas que toco en mi libro".
Me reuní con Etcoff en Nueva
York, en el hotel Paramount, decorado por el famoso diseñador/arquitecto Phillipe Starck,
el día del lanzamiento de su libro.
¿Qué la motivó a
escribir este libro tan interesante?
Siempre me he sentido cautivada
por la belleza. Quería profundizar en su psicología, para entender qué, en nuestro
interior, es lo que responde a ella. He creído, desde siempre, que nuestra respuesta era
una parte fundamental de la naturaleza humana. Ultimamente se ha investigado mucho este
tema desde diferentes campos del saber como la antropología, la psicología y la
biología, los estudios culturales, la moda, la medicina... Así que he pretendido
presentar una síntesis de todas estas investigaciones.
¿Existe algún tipo de
conexión neurológica entre nuestro reconocimiento de la belleza y las emociones que ello
despierta?
Esta es una de las cosas que
estoy estudiando actualmente en mi laboratorio en la Facultad de Medicina de la
Universidad de Harvard y en el Hospital General de Massachussets. Durante muchos años
hemos examinado la respuesta del cerebro al ver una cara humana. En nuestro más reciente
estudio, aún por terminar, estamos mostrando caras bellas femeninas y masculinas -
de todas las razas a nuestros sujetos. Sin lugar a duda, sabemos que ciertos centros
cerebrales relacionados con el reconocimiento de rostros se activarán, pero lo que nos
interesa es saber si una cara bonita estimula emociones concretas. Por ejemplo, mis
colegas y yo hemos observado a sujetos mientras se |

El hombre vitruviano por
Leonardo da Vinci en
'De divina proportione'.
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"colocaban" (drogaban)
y se tornaban eufóricos bajo el efecto de la cocaína, y hemos logrado un mapa de las
partes del cerebro involucradas en esa experiencia de placer y deseo. Lo que queremos
comprobar ahora es si la percepción de la belleza humana, en parte, activa una primitiva
reacción que tenemos para el placer, si nuestro cerebro responde a ella como si de un
premio se tratara. |
"Sorprendentemente,
se ha
descubierto que los cánones renacentistas no predicen
la belleza". |
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¿Se ha encontrado
algún arquetipo de belleza femenina por el que las personas se sientan más atraídas?
Esta pregunta es muy
interesante. Ha habido ideas sobre el ideal de la belleza que se remontan a los tiempos de
los antiguos egipcios y griegos y, particularmente, a los ideales renacentistas de la
simetría y la proporción. Leonardo [da Vinci], Durero y otros derivaron fórmulas o
cánones para la belleza; por ejemplo que la boca ha de tener una vez y media el ancho de
la nariz; los ojos deben estar, el uno del otro, a la distancia del ancho de un ojo. Hace
muy poco, los científicos midieron un cierto número de caras para ver si, de hecho, los
cánones renacentistas predicen en verdad la belleza. Sorprendentemente, no es así.
Algunas de dichas proporciones sencillamente no se encuentran en la naturaleza, otras sí,
pero no marcan la diferencia entre una cara bella y una menos agraciada. No parece existir
una única "fórmula" matemática que capte la diversidad de la belleza humana.
Para los científicos de nuestro
siglo, las claves para entender la belleza humana se encuentran en nuestra biología, no
en las matemáticas. Encontramos que ciertos rasgos son considerados bellos en todas las
épocas en todos los lugares, características tales como una piel tersa, una abundante y
lustrosa cabellera y, en la mujer, por ejemplo, la parte inferior de la cara pequeña y
los ojos grandes. Estos rasgos se correlacionan con la salud y también con la fertilidad,
con ser una mujer adulta, con altos niveles de estrógeno, bajos niveles de testosterona,
de edad fértil y todo eso. Así pues, la belleza parece estar ligada a un montón de
señales biológicas que han sido de gran importancia para nuestra supervivencia.
¿Qué conexiones han
establecido entre toda esta información y la |
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