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© 1999 Freddy Galiani © 1999 Freddy Galiani © 1999 Freddy Galiani
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CinemaClick

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por
Avelino
Whitcomb

 

La Trampa Entrevista

   
   

Con motivo de la visita de la actriz Catherine Zeta-Jones y el director Jon Amiel a Madrid (España) para promocionar su nueva película, "La Trampa", intercambié unas breves palabras con ellos en el Hotel Ritz de la capital donde se estaban alojando.

Catherine luce un colorido conjunto de Dolce &

 

Gabbana con top tipo corsé (una de sus prendas
favoritas), y el director, algo más clásico, la acompaña vistiendo un traje verde y jersey de cuello alto negro.

Debo decir, en honor a la verdad, que la Srta. Zeta-Jones, con su metro setenta (5'8") de estatura, es tan bella en persona como lo es en la gran pantalla. Sin embargo, mis ojos no pueden evitar caer en cuenta de una visible cicatriz en la base de su cuello, que el maquillaje no consigue del todo disimular. Según logro saber, es el resultado de una traqueotomía que le salvó la vida cuando niña. Poco importa, y menos molesta, en el caso de esta mujer de quien Spielberg, al verla actuar en la serie de televisión 'Titanic', comentó: "Merece la pena que se la rescate de ese naufragio".

El elemento básico de "La Trampa", romántica película de acción con una joven agente de seguros a la caza de un maduro ladrón de guante blanco, es, sin duda, la interacción entre sus dos personajes principales, Zeta-Jones y el siempre magnífico Sean Connery.

¿Cómo enfocó el papel de "Gin" para mejor transmitir visualmente la química, en aumento a medida que avanza la película, con el Sr. Connery?

Gin, desde el principio, se concibió como una mujer fuerte, inteligente, ágil y atlética. Yo, por mi parte, quería añadirle un poco de humor. Ante todo - y Jon me ayudó mucho en esto - era importante evitar el aburrimiento que resulta ser un personaje uni-dimensional.

Constantemente, los papeles que te presentan son: sexy o sexy; cómico o cómico; inteligente e inteligente. Es muy difícil encontrar todos estos atributos en un solo personaje. Pero Jon me ayudó mucho a no ser simplemente una mujer dura y sexy, porque no es lo que yo quería. Era importante mantener mi feminidad, así como la vulnerabilidad que hace al personaje aceptable, reflejo de cómo en realidad son las mujeres. Queríamos contar con esa vulnerabilidad, y así Sean poder jugar la suya propia contra la mía. Eso fue lo interesante. 

No importa lo grande que un actor o actriz sea, es difícil conseguir tener química en la pantalla, pero he de reconocer que yo, particularmente, he tenido mucha suerte, primero con Antonio Banderas en la película "La Máscara del Zorro" y ahora con Sean Connery en "La trampa". Una vez que rompes el hielo y sientes que existe una buena conexión con tu compañero, como personas, ello se transmite a la pantalla. Y cuando has disfrutado haciendo la película, como ocurrió en este caso, ciertamente eso se deja ver también. 

Jon Amiel añade: Si juntas nitroglicerina y algo de pólvora (Catherine ríe) no es difícil provocar una explosión. No hubo ninguna dificultad en crear explosiva energía entre el hombre más sexy del planeta - según ciertas encuestas - y una de las  
mujeres más sexy del mundo.

 


He de confesar, y esto es un secreto hasta ahora bien guardado, que durante diez días, antes de empezar el rodaje, trabajamos con Catherine y Sean las escenas en las que ellos están juntos a solas.

Estas escenas que interpretan

© 1999 Freddy Galiani
Amiel y Zeta-Jones
en Madrid.
 

son amenas piezas de 'esgrima', muy en la línea de la película del Zorro (Catherine ríe). Ello se debe a que, en la sala de ensayo, y gracias a la seria dedicación de Sean y Catherine a su trabajo, pudimos crear personajes ricos, complejos, interesantes, paradójicos y, sobre todo, muy entretenidos de observar.

¿Qué puntos encontró en común con Sean Connery que le fueron de ayuda para establecer esta química?

Aunque somos de generaciones diferentes y de distintos países, comprobé, y él también, que había una gran conexión en nuestros orígenes. Incluso en el proceso de trabajo - la manera en la que lo enfocábamos -  y cómo disfrutábamos con ello. Y, simplemente poder disponer de ese tiempo para ensayar, para probar cosas y encontrar otras. Todo ello hizo que dejara de sentirme intimidada por una fuerza tan talentosa en la pantalla como lo es Sean Connery. Antes de empezar a rodar la película, lo que más miedo me producía era pensar en cómo mantendría la pantalla con Sean enfrente. Pero tuvimos un muy buen ambiente de trabajo, y podía decirles a Sean y a Jon 'no estoy de acuerdo, ¿podríamos intentarlo de otra manera?'. Con un ambiente tan relajado, donde todos trabajábamos en pos de un mismo fin, yo, como joven actriz, me sentí muy cómoda.

Amiel: Hay algo más en común entre Sean y Catherine: a ambos les encanta flirtear (Catherine ríe). No creo haber tenido duda en ningún instante sobre su posible química en la pantalla. Hubo un momento cuando les vi en un extremo de la habitación, hablando el uno con el otro de una manera tan juguetona, provocadora y muy de igual a igual, que supe que no tendríamos ningún problema con esta película (Catherine ríe).

Zeta-Jones:  Sean tiene cuarenta años más de experiencia que yo en lo del flirteo. (ríe) Top of page

 

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