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La
identidad masculina está actualmente experimentando un proceso de
transformación y las nuevas tendencias de moda así lo reflejan. Uno de
los puntos más sobresalientes de este fenómeno es el redescubrimiento
del lado femenino del hombre. Esta evolución es también el resultado
de la creciente influencia estética de la mujer y el mundo gay en
nuestra sociedad, resultado directo de la lucha por la igualdad de la mujer y la
visibilidad y normalización de homosexuales y lesbianas. En
este sentido, la moda, por un lado, refleja estéticamente los cambios
sociales y por otro, mediante la visibilidad de su espíritu provocador
y trasgresor, normaliza costumbres.
La
moda hombre de nuestro tiempo ha madurado y se ha universalizado
pretendiendo reflejar fundamentalmente la personalidad del individuo,
por lo que los contrastes entre las diversas tendencias son ahora muy
marcados. Se han establecido dos polos opuestos: la sobriedad urbana y
la exageración sutil del barroco (el día y la noche), todo ello
matizado con toques exóticos, étnicos, retros, románticos,
sofisticados e, incluso, feistas. Este pluralismo permite que convivan,
dentro de cada temporada, diferentes estéticas en siluetas, colores,
tejidos y adornos.
Un
Poco de Historia
La
actual "feminización" de la imagen masculina, que se
manifiesta no sólo en las prendas más seductoras y lujosas, sino
también en los estilismos de pasarela frívolos, no es algo nuevo;
la sociedad occidental ya ha asistido otras veces a este fenómeno.
En el
Antiguo Régimen, antes de la Revolución Francesa, los hombres llevaban
tantos colores, adornos y bordados como las mujeres, llegando incluso a
superarlas en algunas épocas. El reinado de Luis XIV trajo consigo un
verdadero paroxismo ornamental masculino, donde los caballeros de la
corte se maquillaban, usaban pelucas y prendas recubiertas de bordados,
lazos y pedrerías, en todos los colores del arco-iris. Después de las
revoluciones burguesas, el panorama cambió y se crearon los roles
sexuales que hasta ahora han definido las costumbres.
A lo
largo del siglo XX, la mujer ha ido consiguiendo liberarse de las
restricciones del "corsé" del siglo anterior. Esta emancipación se ha
visto reflejada en su apropiación de las prendas del guardarropa
masculino como símbolos de su nueva situación. El hombre también ha
tenido sus momentos de rebeldía (años 20, 60 y 80), pero no ha estado
preparado para desembarazarse de los convencionalismos, conductas y
complejos sociales que le han venido limitando hasta el momento. Resulta curioso,
además, como esta ansiada igualdad sexual siempre se ha manifestado en
una tendencia hacia prototipos de belleza andróginos en ambos sexos.
Amplitud
de Propuestas
La
amplia gama de propuestas para este otoño/invierno abarca desde la
sastrería renovada y los estilos urbanos, muy influenciados por el
fondo de armario funcionalista del nuevo chic americano, al look
sexy-provocador caracterizado por sus líneas entalladas y la seducción
de las sedas y transparencias. También tienen presencia las líneas
étnicas con prendas sueltas y holgadas; el tecno que mezcla ceñidos y
holgados; el sado con cueros, PVC y metales; lo
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