La
moda masculina de esta temporada rehuye la uniformidad, y los últimos
coletazos del minimalismo imperante hasta ahora dejan paso a la
diversidad y a la fascinación por la vanguardia transgresora e,
incluso, provocadora. Esta reacción a la sobriedad y al aspecto
clínico del purismo simplista, marca una vuelta al lujo y a la
suntuosidad. Un lujo refinado, no recargado, que devuelve la estética
del glamour, la teatralidad y el espíritu hedonista. El hombre del
futuro se presenta, pues, más colorista y seductor. Acorde con ello, la
fantasía retoma las pasarelas en un contexto en el que Hollywood vuelve
a ser una referencia obligada.
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